17 de mayo de 2009

Si hace frío, que venga el calor.

 84fdd0567a564ab511df9e713fa35b85 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo lo quise, y a veces él también me quiso. En las noches como ésta lo tuve entre mis brazos. Lo besé tantas veces bajo el cielo infinito. Él me quiso, a veces yo también lo quería. ¿Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos? Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no lo tengo. Sentir que lo he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin él. Y el verso cae al alma, como al pasto el rocío. ¿Qué importa que mi amor no pudiera guardarlo? La noche está estrellada y él no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberlo perdido. Como para acercarlo, mi mirada lo busca. Mi corazón lo busca, y él no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otra. Será de otra. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta lo tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberlo perdido. Aunque éste sea el último dolor que él me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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